
Todavía no ha nacido Javier.
MÉDICOS. Hace unos días me hice la última ecografía que pasa el seguro. Me dijeron que estaba todo bien, tanto el líquido amniótico como la placenta, y que según las medidas, el niño debía pesar unos 3.300 kg, aunque esto es solamente algo orientativo. Me comentaron que me llamarían del hospital si aún seguía sin ponerme de parto, pero que si por algún motivo no me llamaban, me fuera el miércoles 8 de abril para el hospital para provocarlo (para ese día estaría de 41 semanas + 3 días). Así que aquí estoy, esperando a ver si Javier se decide a salir antes del miércoles santo.
SÍNTOMAS. Sigo manchando marrón, y a veces me entran dolores como de regla. Creo que sigo dilatando a mi manera, pero como el niño no hace el intento pués de nada me sirve. Imagino que llegará un momento en que la bolsa se rompa al no tener tapón mucoso y estar dilatada, y entonces sí tendría que hacer Javier el intento de salir.
REFLEXIONES. Como hay que buscar el lado positivo de las cosas, hay dos motivos por los que no me importa que Javier se esté retrasando. Uno es para que su cumpleaños no pille muy cerca del de Victoria, y creo que ya está conseguido porque a día de hoy casi dista un mes de uno a otro. El otro motivo, es porque me hace pensar que aún no nace porque es muy tranquilo y no tiene prisa. Yo pensaba que cuando Victoria se adelantó era porque mi cuerpo simplemente no llegaba a los 9 meses, quizás por el ciclo de ovulación o por lo que fuera. Ahora me he dado cuenta que Victoria se adelantó pero porque ella estaba deseando salir de lo hiperactiva que era y es. Y Javier puede que sea lo contrario. ¿Sabré lo que es tener un niño que solo duerma y coma? Espero que sí.
Si Javier naciera en la semana 41, solo tiene tres días posibles para nacer: el lunes 6, el martes 7 y el miércoles 8. La verdad es que ya a estas alturas me importa más bien poco el día, lo que quiero es que nazca y punto.
Así ha sido mi semana número 40.


