
Querida Llella:
Hace 11 años que te marchaste de nuestro lado, y a pesar de los años que han transcurrido, te seguimos teniendo presente entre nosotros, recordando tu voz, tu pelo, tu ropa, tus guisos, tu casa de Pío XII... Desde que te fuiste, muchas cosas han cambiado. Si tienes un rato libre, me gustaría informarte de como está todo en la actualidad.
Tu nieta mayor, Mari, se casó y tiene dos niños muy guapos y graciosos con los que se te caería la baba. Sigue siendo muy trabajadora y responsable, se toma las cosas en serio y se ocupa muy bien de su familia. Estarías orgullosa de ella.
Eva, la segunda de tus nietos, pasó una mala racha pero ahora mismo te aseguro que es la mujer más feliz del mundo ya que está embarazada y va a tener la ansiada niña que todos desean. Ya sabes que a Eva siempre le han encantado los niños pequeños, y disfruta mucho con sus sobrinos, pero ahora la vida crece en su interior y cada día que pasa es un día menos para poder ver la carita de Andrea. Andrea será la quinta de tus bisnietos, tras Adrián, Victoria, Javier y Pablo. Y seguro que no será la última.
Joaquín, tu único nieto varón, es hoy un hombre de 27 años al que la vida le ha dado algún que otro palo, pero ha sabido sobreponerse y espera impacientemente casarse con la mujer de su vida el año próximo. Nunca olvidaré cuando lo operaron con tres meses de urgencia y tú estuviste allí en el hospital, al pie del cañón, sufriendo por el hijo de tu hijo. Siempre sentiste una especial predilección por tu Joaquinito, mi único hermano, así que espero que desde el cielo le ayudes a que consiga todos sus objetivos.
Patri, la más pequeña, se nos casa en un mes. Sí, tal como te lo cuento. Ya no es una niña como hace 11 años, es toda una mujer, y en 30 días verá cumplido su sueño casándose con su novio de toda la vida. Ojalá que ese 5 de junio luzca el día más bonito para la novia más guapa, aunque si caen algunas gotas pensaremos que son tus lágrimas de alegría de ver a la pequeña Chicha pasando por el altar.
En cuanto a mí, pués no me ha ido mal del todo. Me casé y tengo una niña y un niño, la parejita. Por cierto, que me suelen decir que el nene se parece a ti, que tiene tus ojos, y me alegro. Recuerdo que me decías los domingos cuando volvíamos del campo y parábamos en tu casa: "Ayy, Rocío, que me voy a morir y no te voy a ver vestida de novia", y desgraciadamente, fue verdad.
Tus hijos Antonia y Joaquín están bien, con los achaques propios del paso del tiempo, pero bien en general, contentos de ver que sus hijos van encaminando sus vidas y felices de que la familia vaya aumentando.
Bueno, Llella, a grandes rasgos así está más o menos todo. Dale muchos besos al Llello y a la tía Rafaela. No nos olvidamos de vosotros.
P.D. No sé si el cielo de los perros está cerca del vuestro, pero por si acaso te pilla cerca, dile de mi parte a Robin que siempre estará en mi corazón.