
Ya estoy en el 3º trimestre.
REFLEXIONES. Veo cada vez más cerca el fin del embarazo. Estoy de 29 semanas, y lo normal es que el embarazo dure 40 (39 desde la fecha de la última regla + 1 semana más). Sin embargo, Victoria nació cuando yo estaba de 37+7 (quiere decir 37 semanas desde la última regla más 7 días, es decir, que me faltaba un día sólo para estar de 38 semanas). Eso no significa que también ahora se me vaya a adelantar el parto, pero entre que en mi anterior embarazo se me adelantó y el estrés que supone tener una hija y estar trabajando, pienso que será lo más probable. Si me ocurriera como con Victoria, el niño nacería el 15 de marzo. Lo dicho, que a estas alturas se me está pasando el tiempo volando y cuando llegue a la semana 30 será como empezar la cuenta atrás.
MÉDICOS. Esta semana he tenido cita con la matrona. Me tomó la tensión, me pesó y escuchamos el corazón del niño. En cuanto al peso, creo que la báscula debe estar mal. Cuando yo estaba en la sala de espera, salió una chica de la consulta y le decía a su madre que había engordado 5 kilos en un mes y que eso no podía ser. Bueno, pués resulta que según la báscula de la matrona yo también he engordado 5 kilos en un mes, lo cual me parece imposible. Además, la matrona en ningún momento me dijo que controlara la alimentación, ni que había engordado mucho,... es como si sospechara que los datos no eran correctos. Según ese aumento de peso, llevo engordado en todo el embarazo 11 kilos. Yo creo que no.
En cuanto al corazón del niño, me tumbé en la camilla y la matrona me puso el aparatito en la barriga y se llevó un rato buscando el sonido del corazón y no lo encontraba. Yo no me asusté porque hasta hacía un ratito me había estado dando patadas. Entonces me dijo "tranquila, que vivo está", supongo que porque se oía el líquido agitarse como si se estuviera moviendo. Por fin, escuchamos el latido del corazón, y fue encontrarlo y arrear el niño un par de patadas al aparatito. Dice la matrona que a lo mejor estaba colocado de una postura que no se escuchaba bien.
También recogí los resultados de los análisis que me hice en diciembre. Me dijo que estaba todo bien, pero luego mirando yo los resultados tranquilamente en casa vi que me sale algunas cosas fuera de los límites. Por ejemplo, los hematíes me salen 3.83 cuando los límites son 4.0-5.7, y el hematocrito me sale 34.1 cuando los límites son 36.0-54.0. También me sale el colesterol alto y la glucosa baja. En la próxima cita de las clases de parto le preguntaré a la matrona por lo de los hematíes, que son los glóbulos rojos, a ver qué me dice.
CLASES DE PREPARACIÓN AL PARTO. Esta semana tuve la primera clase. Me llevé el cojín, la manta y los calcetines gordos, pero no pudimos hacer los ejercicios porque en la sala había un montón de taquillas y no había sitio para las colchonetas. La clase iba de los cambios fisiológicos de la embarazada, tales como hemorroides, calambres, retención de líquidos,... Somos unas 15 madres y solo dos de nosotras tienen ya un hijo, el resto son primerizas. De las 15 sólo 5 seguimos trabajando aún. La matrona dijo que teníamos que descansar mucho y no tener estrés porque esto hace que el niño no aumente de peso. Pués yo debo ser la que tiene más estrés porque soy la única que trabaja y tiene un hijo, las dos cosas a la vez. Insistió en que teníamos que tumbarnos del costado izquierdo y ponernos un cojín entre las piernas. También que hay que comer 6 veces al día y hay que andar mucho (estas dos cosas no las cumplo). Vinieron dos comerciales de una marca de productos para la lactancia que nunca había oído, Medela (no confundir con Mustela), y nos dieron unas muestras como crema para los pezones, discos absorbentes, bolsas para la leche materna... La próxima clase va de nutrición, y tenemos que llevar una receta de comida que pueda tomar una embarazada, es decir, que no le produzca estreñimiento, ni ardores, ni suba la tensión ni el azúcar. Díficil, creo.
SÍNTOMAS. Un malestar propio ya del 3º trimestre ha aparecido: la hinchazón de los pies. Ya se me están empezando a deformar un poco y me duelen, sobre todo el izquierdo. En las clases de preparación al parto, dijo la matrona que a partir del 2º embarazo se hinchan más los pies y las manos porque el sistema circulatorio ya ha sufrido eso y es como si estuviera resentido. De momento, aún puedo ponerme mis botas cerradas pero no creo que tarde mucho en dejar de ponérmelas porque no me quepan, y pase a los zapatos abiertos. De Victoria se me hincharon los pies muy al final del embarazo y era algo espantoso, me hice hasta una foto de los pies porque era un monstruo (alguna habeis visto esa foto, con la marca del elástico de los calcetines clavada). No la publicaré en el blog porque puede dañar la sensibilidad de algunos lectores, jeje.
Adjunto una foto de Victoria besando mi barrigón de 6 meses y medio.
Así ha sido mi semana número 29.