
Esta semana ha sido muy inestable laboralmente hablando.
TRABAJO. El viernes de la semana pasada me dijeron que ese día era el último día de trabajo porque ya se había resuelto la sustitución que estaba haciendo. Imaginé que me dirían que me incorporaba el lunes a otro puesto en la Universidad, pero no ha sido así. Es más, ha pasado casi entera esta semana y no me han llamado. Estoy hecha un mar de dudas, llena de incertidumbre y miedo. Por un lado, tengo la posibilidad de pedir la suspensión temporal en la bolsa de trabajo por embarazo de más de 6 meses (claro, que con ello no tengo baja maternal ni sumo puntos para las oposiciones, ni cobro). Por otro lado, puedo seguir esperando a que me llamen, aunque me dá apuro que, por ejemplo, me digan que es para cubrir una baja maternal y no pueda cubrirla entera, lógicamente. También me asusta que se me adelante el parto y coincida que ese día me llamen, entonces si digo que no puedo aceptar el trabajo me tachan directamente de la bolsa para siempre, hasta las próximas oposiciones. Creo que debería pedir la suspensión de la bolsa ya, y así poder descansar y dedicarme a mi barriga exclusivamente. Además, aprovecharía las mañanas que Victoria está en el cole para estudiar las oposiciones (de hecho, ya he empezado a estudiar), que están previstas para este año. En fin, que estoy hecha un auténtico lío. Si encima no duermo bien por el embarazo, con estos quebraderos de cabeza duermo menos que cuando tenía que madrugar.
MÉDICOS. Esta semana tocaba la ecografía de las 32 semanas. Me han dicho que está todo bien. El bebé ya está encajado y, según las medidas, pesa 1,900 kg. Me han vuelto a confirmar que es un niño. Me han dado cita para la próxima ecografía el 29 de marzo, aunque ya le he comentado a la tocóloga que en el anterior embarazo no me dio lugar de ir a esa eco porque se adelantó la niña, así que no sabemos si ahora pasará lo mismo.
CLASES DE PREPARACIÓN AL PARTO. Esta vez sí hicimos ejercicios en las colchonetas, aunque las taquillas seguían en la sala y lo que hicimos fue turnarnos en grupos de 6. La matrona continuó hablando del parto y del post-parto, lo que se llama el puerperio, y nos preguntó a las dos que somos madres que cómo nos fue el post-parto. Le dije que en mi caso fue todo el tiempo con la niña pegada al pecho y sin apenas dormir las dos. A la otra madre le fue peor, dijo que se pasaba el día llorando porque la niña no paraba de llorar y no dormía. Vamos, que las futuras madres estarían pensando que vaya lo que se les aproximaba.
Así ha sido mi semana número 32.
1 comentario:
Pues ánimo, Chio, haz lo que te dicte el corazón que acertarás.
Un beso.
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