Hoy retomo el blog para hablar de mi situación desde hace casi 6 meses, que es la de tener dos niños y como sirve la experiencia para llevarlo todo mejor.
Indudablemente, la segunda maternidad está siendo más positiva que la primera por muchas razones. Por ejemplo, no me está pillando nada de improviso. Ya no recibo consejos, si no que soy yo la que los dá a las madres primerizas. El hecho de saber de qué va el tema hace que lo asuma todo con más tranquilidad y madurez. Otro factor está siendo el carácter del niño. Javier es buenísimo, es el niño que toda madre querría tener. No llora nunca. Ni siquiera cuando tiene el pañal sucio, o le ponen la vacuna. Está todo el día sonriendo. Se despierta por la mañana y lo primero que hace al verme a mí o al padre es sonreir. Se le nota que es muy feliz, también por el hecho de que sus padres estén las 24 horas con él, cosa que hoy en día es misión imposible por el tema laboral. Él tiene la suerte de que su papá y su mamá estamos, por diversos motivos, en casa y eso le produce también tranquilidad. Por todo esto, creo que la segunda maternidad me está sentando mucho mejor, no sólo a mí, si no a todos los que me rodean.
Me alegro enormemente de no haber dejado a Victoria sin hermanos, puesto que tal como está hoy la vida, conozco a muchos padres que tienen sólo un hijo porque dicen que todo está muy caro y porque no pueden ocuparse del niño como quisieran. Es un sacrificio, pero, ¿quién dijo que ésto fuera fácil?
Adjunto una foto de mis peques: Victoria y Javier.